martes, 3 de junio de 2014

"Gente Pájaro" por Charlos Villa




Conozco a la gente pájaro.
Así como lo oyen: “gente pájaro”.
Alguna vez me contaron una antigua leyenda oriental, de un pequeño pueblo en china donde los habitantes aprendían a volar desde niños.
No pasó mucho tiempo para llegar a la conclusión de que aquella historia era real.
“No te pierdas entre los rayos del sol” me dijo, mientras nos despedíamos.
Rápidamente escribí la frase en una pequeña libreta que tenía a mano por miedo a olvidármela.
Hice un chiste, nos reímos. Le prometí que utilizaría esas palabras en algún texto, un cuento tal vez.
Inesperadamente trepó a la rama de un árbol y desde allí dio un pequeño salto.
Quedó suspendida en el aire. Se reía.
Comenzó a volar en círculos mientras se elevaba acunada por el viento. Saludó con la mano y traspasó la copa de los árboles como quien atraviesa una cortina hecha de hojas.
Parecía que ninguna de las personas que transitaba por la plaza podía verla.
Si, la gente pájaro tiene la habilidad de volar.
Tienen también una mirada profunda, infinita y particular. Así los reconozco.
Y es que después de aquel episodio, comencé a reconocer más gente-pájaro.
No pasó mucho tiempo hasta que me di cuenta que varios de mis amigos eran gente-pájaro. La mayoría.
Bueno, no la mayoría, digamos que, con el transcurso del tiempo mi circulo de amigos se conformaba casi exclusivamente de gente-pájaro.
¡Pero ojo, que no se mal interprete!, no digo que ellos sean mejores o peores, no se trata de una raza superior, una logia o una élite. No, por el contrario, resultó que la gente-pájaro, a pesar de la extrañeza que causa la primera impresión al verlos volar, es gente normal, en el buen sentido de la palabra Normal.
Es decir, viven en un estado normal, sin demasiadas alteraciones, sin sumarse a modas pasajeras, sin querer encajar en esta sociedad, sin necesidad de caerle bien al otro, o de aparentar lo que no son. Son normales porque así se sienten, ni mejor, ni peor, ni más, ni menos que los demás.
Por esta razón, al principio, son difíciles de identificar.
Supongo que el hecho de poder volar los libera de esas cosas pesadas a las que nos anclamos en la tierra.
Pueden despegarse de sus sombras, elevarse y observar a la distancia su propia silueta proyectada en el suelo mientras se alejan.
Los he visto volar más de una vez, ¿qué digo más de una vez?, ¡miles de veces! Y la sensación de liviandad es asombrosa, y en cierta forma, contagiosa.
Conozco a la gente pájaro, están ahí fuera, alejándose de los convencionalismos y las falsas revoluciones. Están allí, volando, sin intereses personales, sin falsas intenciones, sin prejuicios.
Están allí, invitándonos a subir al árbol y dar un pequeño salto.


 

 chrls
Charlos Villa

3 comentarios:

Estefanía Yaworski dijo...

ME ENCANTÓ TU ESCRITO.. LO ENCONTRÉ BUSCANDO FOTOS DE PÁJAROS VOLANDO PARA PONER EN MI PERFIL DE FBK (PORQUE ME SIENTO UN PÁJARO VOLADOR) Y AL LEER ESTO ME ELAGRÉ MUCHO.
SI SOMOS VARIOS PARECE. JEJE...Y ESO ME LLENA DE AMOR! SI ME PERMITÍS VOY A COMPARTIRLO TU ESCRITO EN MI MURO DE FBK, PARA MIS AMIGOS (soy Estefanía P. Yaworski).
TAMBIÉN ME ENCANTÓ EL DIBUJO DEL HOMBRE PÁJARO AZUL!
YO SOY UN COLIBRÍ!
SALUDOS!

jose hernandez dijo...

Ami también me gusto y mucho!! Deberás eres un lindo colibrí???

jose hernandez dijo...

Estoi bastante interesado en el tema me encantaría conversar con tigo saludos y espero poder contactarte